domingo, 10 de febrero de 2019

El bocachanclismo


Hace tiempo que me encanta este término: el bocachanclismo. La RAE, si lo aceptará algún día, podría definirlo como aquella persona que pronuncia comentarios o preguntas totalmente fuera de lugar y, en algunas ocasiones, con muy poca empatía y rozando la falta de respeto. Y ahí entra una gran variedad de situaciones en las que callarse siempre hubiera sido una mejor opción.

Me puedo calificar como una bocachanclista de libro. Son innumerables las ocasiones en las que he metido la pata diciendo cosas fuera de lugar. Algunas han sido anécdotas divertidas y otras es mejor enterrarlas porque dan vergüenza propia y ajena.

Sin embargo, con el tiempo he intentado (no siempre lo he conseguido) mejorar y pensar dos veces (o, al menos, una y media) lo que digo. Como digo, a veces lo consigo y otras, no pero lo importante es intentarlo.

El único consuelo que encuentro es que no soy la única. La comunidad de bocachanclistas es muy amplia y, en ocasiones, cuenta con tanta representación que me apabulla. Pero quizás eso es lo peor. Encontrar tantos semejantes y beber de mi propio veneno, sobre todo, cuando son bocachanclistas reincidentes.

Porque el bocachanclismo me ha dado tantas veces en la cara que muchas veces no he sido capaz de contestar de una forma adecuada. Un golpe de mala suerte para el que me he encontrado enfrente que se ha llevado el zas que seguramente se tenían que haber llevado de forma dosificada 10 personas antes. 

Aún así, hay diferentes grados de bocachanclismos. Meteduras de pata en tema banales que no van lejos de un malentendido o situación un tanto violenta. Y otros donde el bocachanclista en cuestión se recrea y encima intenta seguir ahondando en un tema que ni le va ni le viene y a todas luces, es delicado o no agradable para el receptor. 

En fin, quizás estas dosis de bocachanclismo las tengo merecidas como parte del pago del karma por la que yo he dado. Si es así, le prometo a quien equilibre esa balanza de ostias dadas y recibidas, que he aprendido. Gracias por darme en la cara pero prometo que he aprendido. 

lunes, 31 de diciembre de 2018

Las luces de 2018 ¡A por 2019!



En mi particular adiós a 2018 ya es tradicional una entrada de resumen. Este año no iba a ser menos. Pero porque ha sido un año lleno de idas y venidas, de esperas y de fechas señaladas en el calendario, he querido marcar mi despedida de una forma especial; con aquellas imágenes que han representado la cara más amable de este año.

No están todas las instantáneas que deberían; algunas porque no existen y otras harían que esto fuera eterno. Sin embargo, si he querido hacer la recopilación más especial que mi mente -y mi Google Fotos, que es mi memoria alternativa- me ha permitido.

Gracias a todos los que habéis estado ahí. Quizás no salgáis en estas imágenes pero estoy segura que sabéis quiénes sois. A por un 2019, en el que se cumplan todos nuestros nuestros y alguno, en particular ;-)

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Enero: la vida es un carnaval y que mejor forma de demostrarlo que con esta imagen que ha sido una constante. Porque sí, porque reírme y disfrazarme ha sido mi mejor escudo.


Febrero: nuevo miembro de una familia perenne. Totoro ha sido un gran aliado de viajes y sorpresas en muchos sentidos.


Marzo: el mes de nosotras. La reivindicación que 365 días hemos hecho se volvía más fuerte. Orgullosa de ser feminista hasta la médula y seguir aprendiendo a serlo día a día.


Abril: nuevos retos que cumplir al lado de las de siempre o de las que han llegado nuevas. Más oportunidades para reír, soñar y vivir.


 Mayo: un mundo por descubrir -o redescubrir- de la mano de familias elegidas.


Junio: más retos que entraron por sorpresa y que me han vuelto a enseñar que cantar, junto con bailar, son mis mejores terapias para olvidar los problemas.


Julio: días para no olvidar donde sabes que todo fue, es y será perfecto, pese a las trabas en el camino.


Agosto: mi compañera de gilipolleces favorita. Mi ojito derecho y mi apoyo incondicional en idas y venidas astures.



Septiembre: quizás la fotografía que más me erizo la piel. Ver su sueño cumplido -el de los camisetas moradas- fue el mayor logro después de un año de intenso trabajo.


Octubre: regalos de cumpleaños que supieron a gofres, chocolate y cervezas con la compañía perfecta.


Noviembre: seguramente la peor foto pero ¿qué importa si ellos llevan años estando ahí para recordar anécdotas, hacer nuevos planes y aguantar mis idas de olla?


Diciembre: sorpresas con sabor canario para acabar un año lleno de luces, con algunas sombras y muchas metas que alcanzar. Llegarán, estoy segura.



¡Feliz 2019 o como dicen por mi tierra, urte berri on! 


lunes, 17 de septiembre de 2018

Gracias a los 7000 amigos frikis

Imagen | Silvia Cabreizo de I photo you

Cuando hace un rato al teclear unos parámetros de aforo de Freak Wars salía en la pantalla la cantidad de casi 7.000, no nos lo creíamos. Hemos tenido que volver a hacer los cálculos para entender que aquello que empezó como un sueño se ha convertido en un espacio de referencia. Impresionante.

Todavía no soy muy consciente de que esto que un día comenzó como una charla entre amigos se haya convertido en algo tan relevante para tantas personas. Aquello que empezó como el sueño de uno de los hombres más importantes de mi vida se ha convertido no solo en un cachito de mi sueño sino también en un reto personal y profesional.

Somos muy conscientes de que no ha sido el evento perfecto pero también somos conscientes de que nos hemos superado a nosotros mismos en muchas cosas. Nico ha conseguido que se presentaran 150 trabajos de pintura, escultura y modelado. Ross nos ha traído a más de 50 tiendas, asociaciones y entidades benéficas. Juan volvió a apoyarnos con todo su conocimiento sobre el sector. Nat ha conseguido poner al cosplay en un espacio más amplio y visible dentro del wargame. María ha organizado un transporte, catering y punto de información clave para todos. Dani deslumbró con su visión espacial para hacer planos y calcular cables. Randy nos cedió su experiencia de voluntariado y su trabajo con los más pequeños. Aaron nos volvió a traer el mundo Star Wars en su estado más puro. Ana nos ayudó a diseñar con mas sencillez y usabilidad. Loo fue una pieza clave en los momentos más críticos. Un equipo pequeño pero que ha currado como el que más día tras día para sacar esto adelante.

Por supuesto no me quiero olvidar de todos aquellos que nos han apoyado. Muchos amigos, familiares y desconocidos se han literalmente deslomado para ayudarnos. Un trabajo que sinceramente no tengo claro si algún día podremos agradecer pero que demuestra que somos enormemente ricos. 

Pero si me tengo que quedar con algo que especialmente me ha llenado, tengo muy claro por donde tirar. Conseguir que Freak Wars haya sido noticia en tantos y tantos medios -incluido el periódico de mayor tirada de España- es mi particular sueño cumplido en esta edición. Por si esto fuera poco me he podido llevar el halago por el trabajo hecho de muchos otros compañeros que cada día también se esfuerzan por demostrar que las aficionados de la pintura y modelismo de pinturas, wargames y cosplay son un arte en si mismo. Una doble satisfacción que es lo más gratificante que he conseguido.

Tampoco vamos a negar que ha habido momentos malos. Momentos de estrés, de agobios, de discusiones e incluso, de ganas de arrasar con todo y por salud mental volver a la vida. Sin embargo, finalmente es cierto que conseguir que 7.000 personas acudan a un espacio y disfruten es un chute de energía que compensa todo lo malo sumado a las ronqueras, dolores de espalda y cansancios acumulados durante meses.

No es la única razón para seguir con fuerza. Todos aquellos que nos han felicitado, hecho críticas constructivas y ayudado a que esto sea más grande porque todos ellos habéis hecho que ver que la lucha diaria por sacar adelante un sueño tiene su recompensa. Mil y una veces, gracias.