lunes, 17 de septiembre de 2018

Gracias a los 7000 amigos frikis

Imagen | Silvia Cabreizo de I photo you

Cuando hace un rato al teclear unos parámetros de aforo de Freak Wars salía en la pantalla la cantidad de casi 7.000, no nos lo creíamos. Hemos tenido que volver a hacer los cálculos para entender que aquello que empezó como un sueño se ha convertido en un espacio de referencia. Impresionante.

Todavía no soy muy consciente de que esto que un día comenzó como una charla entre amigos se haya convertido en algo tan relevante para tantas personas. Aquello que empezó como el sueño de uno de los hombres más importantes de mi vida se ha convertido no solo en un cachito de mi sueño sino también en un reto personal y profesional.

Somos muy conscientes de que no ha sido el evento perfecto pero también somos conscientes de que nos hemos superado a nosotros mismos en muchas cosas. Nico ha conseguido que se presentaran 150 trabajos de pintura, escultura y modelado. Ross nos ha traído a más de 50 tiendas, asociaciones y entidades benéficas. Juan volvió a apoyarnos con todo su conocimiento sobre el sector. Nat ha conseguido poner al cosplay en un espacio más amplio y visible dentro del wargame. María ha organizado un transporte, catering y punto de información clave para todos. Dani deslumbró con su visión espacial para hacer planos y calcular cables. Randy nos cedió su experiencia de voluntariado y su trabajo con los más pequeños. Aaron nos volvió a traer el mundo Star Wars en su estado más puro. Ana nos ayudó a diseñar con mas sencillez y usabilidad. Loo fue una pieza clave en los momentos más críticos. Un equipo pequeño pero que ha currado como el que más día tras día para sacar esto adelante.

Por supuesto no me quiero olvidar de todos aquellos que nos han apoyado. Muchos amigos, familiares y desconocidos se han literalmente deslomado para ayudarnos. Un trabajo que sinceramente no tengo claro si algún día podremos agradecer pero que demuestra que somos enormemente ricos. 

Pero si me tengo que quedar con algo que especialmente me ha llenado, tengo muy claro por donde tirar. Conseguir que Freak Wars haya sido noticia en tantos y tantos medios -incluido el periódico de mayor tirada de España- es mi particular sueño cumplido en esta edición. Por si esto fuera poco me he podido llevar el halago por el trabajo hecho de muchos otros compañeros que cada día también se esfuerzan por demostrar que las aficionados de la pintura y modelismo de pinturas, wargames y cosplay son un arte en si mismo. Una doble satisfacción que es lo más gratificante que he conseguido.

Tampoco vamos a negar que ha habido momentos malos. Momentos de estrés, de agobios, de discusiones e incluso, de ganas de arrasar con todo y por salud mental volver a la vida. Sin embargo, finalmente es cierto que conseguir que 7.000 personas acudan a un espacio y disfruten es un chute de energía que compensa todo lo malo sumado a las ronqueras, dolores de espalda y cansancios acumulados durante meses.

No es la única razón para seguir con fuerza. Todos aquellos que nos han felicitado, hecho críticas constructivas y ayudado a que esto sea más grande porque todos ellos habéis hecho que ver que la lucha diaria por sacar adelante un sueño tiene su recompensa. Mil y una veces, gracias.  

miércoles, 18 de abril de 2018

Ciencias vs. letras


El otro día discutía la importancia de las ciencias frente a las letras. El eterno discurso de colegio llevado a la cocina de un hogar donde precisamente había un ingeniero muy científico y una periodista muy letrada. Dos caras de una moneda que siempre debe ir unida para tener valor.

Soy muy de letras. Creo que nací con el defecto de no entender los números y verlos muy ajenos a mi. Pero soy consciente de lo importante que son las ciencias en esta vida. Sin ellas no podríamos explicar por qué una manzana tarda 5 segundos en caer al suelo, por qué llueve o cómo funciona el mecanismo alimentario de las plantas. Son solo algunos ejemplos de lo esencial que es la ciencia. Nunca lo he puesto en duda.

Sin embargo, en muchas circunstancias de mi vida he comprobado que el sentimiento de necesidad entre estas dos ramas del saber no es recíproco. Los científicos pocas veces valoran de igual manera las ramas de letras -y era justo el tema de la discusión-. Todavía recuerdo como si fuera hoy aquella frase que nos decía un profesor de mi colegio a aquellos a los que las valencias en Química no nos entraban por ningún lado: "voy a abrir un agujero en la pared y os voy a mandar a la clase de los tontos de letras". Ahí estaba el amor a los filósofos, historiadores, lingüísticas y más profesionales de las letras.

Un "amor" que he seguido notando a lo largo de los años, sobre todo, cuando con aire de superioridad muchos científicos apuntan a tener un don especial por el que puede explicar todo lo que pasa en el mundo con sus fórmulas. Pero, lo siento, quizás en su día fui la más tonta de clase pasando por ese "agujero imaginario" que definía mi profesor pero tengo claro que las letras son básicas en esta vida tanto como las ciencias. Básicas para entender cómo hemos llegado a la actualidad, básicas para saber quiénes somos y a dónde vamos, básicas para comunicarnos y entendernos. Y tengo claro que por algo aprendemos antes a hablar que a formular o entender las leyes de la naturaleza. ¿Alguna importancia tendrá, no?

Evidentemente las letras no pueden vivir sin las ciencias. De ahí que los equipos multidisciplinares son los exitosos porque en el enriquecimiento mutuo está la clave para triunfar y encontrar la solución a todo lo que nos plantea esta vida. Y justo eso creo que es lo equilibrado y necesario.

Para acabar y a modo de chiste, os dejo esta imagen donde explica de forma muy gráfica qué hace la filosofía, metafísica, teología y ciencia. ¿De acuerdo?


jueves, 8 de marzo de 2018

Por qué me sumo a la huelga del 8M



Cualquier que me conozca tiene claro que soy una feminista empedernida. Una de esas que es capaz de enzarzarse en una conversación para indignarse con el patriarcado, la injusticia laboral y la falta de igualdad en esta sociedad. Una feminista que algunos llamarían feminazi. No me importa la etiqueta siempre y cuando yo tenga claro lo que soy.

Hoy estoy haciendo huelga. Se lo debía a las 56 mujeres y niños asesinadas por la violencia de género. Se lo debía a las violaciones que se producen cada 8 horas. Se lo debía a aquellas que cada día deben sufrir desigualdad salarial por el simple hecho de tener ovarios en vez de testículos. Pero sobre todo, me lo debo a mi misma. 

Podríamos decir que ir a la huelga ha sido para mi un acto egoísta. En parte. Una forma de ayudarme a parar un momento para reflexionar, debatir y, sobre todo, reivindicar mi papel como mujer en esta sociedad. Porque un día no fue tan fácil hacerlo y quiero demostrarlo.

Hoy no puedo dejar de recordar a grandes feministas Clara Campoamor es la primera que se me viene a la cabeza pero la lista es infinita; Simone de Beauvoir o incluso Marie Curie por citar para mi grandes referencias que han demostrado que nuestro cerebro está ahí y puede obrar grandes cosas.

Es evidente que a ellas debemos agradecer muchas cosas. Pero nosotras debemos continuar su camino marcado. Una senda donde con esta huelga busco que las niñas de hoy y las que están por venir sepan que tienen las mismas oportunidades; sepan que pueden ser científicas, mineras o soldado sin que nadie les mire raro; que sepan que andar por la calle a las 4 de la mañana no es un peligro. La lucha muy diferente a la de estás grandes referencias, sigue siendo con el mismo objetivo: eliminar aquellas barreras invisibles que nos hacen estar por debajo.

Soy consciente de que la huelga por si misma no cambiará nada. Hoy todos nos teñiremos de morado, apoyaremos los manifiestos y nos iremos a nuestras casas a seguir con esa vida en la que continuamente hay actos machistas y de patriarcado.

Sin embargo, el hecho de que llevemos más de una semana debatiendo sobre feminismo ya es un cambio importante que no debe parar ahí. Debe entrar en los hogares con corresponsabildad, en los lugares de trabajo con igualdad de oportunidades y en la sociedad en general con equidad. El camino abierto debe ser el primer paso para conseguir que leyes y conciencias cambien. Que la sociedad en su conjunto y los gobernantes en particular comiencen a entender que esto no es una lucha contras las hombres sino un movimiento en el que queremos contar con ellos. Y ese es mi gran objetivo por el que seguiré luchando otros 365 días más. ¿Te unes?